miércoles, 3 de septiembre de 2008

Maldita enfermedad

Jueves 4 de enero de 1996
En la mañana llevamos al Ramón al hospital, le hicieron una tomografía, yo lo acompañé, después se quedó en el cuarto y la Mayte se quedó con él. A las 4 de la tarde me vine a relevar a la Mayte del hospital. Ahorita ya son las 7:30 p.m. y todavía estoy aquí, ya no ha de tardar mi tía, ella se va a quedar aquí toda la noche.
Me tocó ayudarle a la enfermera a cambiar las sábanas y cambiar de pañal al Ramón, así como darle alimento por la sonda, yo ya había hecho esto en la casa anteriormente.
El Ramón está en la etapa de Desgaste. Ahorita lo estoy viendo y como que no me puede caer el veinte, tan sólo de acordarme de él en la boda días atrás. No habla, no camina, por lo mismo usa pañales, se la pasa con la boca abierta y adentro de la boca se le ven cosas entre blanco y amarillo, ayer le quité algo porque le lavé los dientes y le limpie la lengua, dicen que son hongos.
Como no habla, no sé lo que piensa, lo que siente. Si es que está consceinte, qué sentirá de vernos con bata y cubrebocas cuando estamos con él? La verdad es que a mí no me gusta que me vea así, pero pues son medidas higiénicas, más que nada para él.
Hay ocasiones en que tiene cara como de asustado y los ojos bien pelones, hace rato el ojo izquierdo se le dilataba mucho. Antes, aunque sea se quejaba, ahora ya no.
Yo he compartido muchas cosas con el Ramón, aunque él se reservaba ciertas cosas cuando hablaba conmigo, yo hablaba todo con él. Íbamos al cine mucho, aunque últimamente se dormía en las películas. Los sábados o domingos las pasábamos juntos, aunque sea sin hacer nada, pero juntos. Qué no daría porque todo volviera a ser igual!. Maldita enfermedad! Porqué no me lo dijo! Si yo era de las pocas personas a las que él les tenía confianza.
Espero que los cuidados de aquí del hospital le sirvan más que los que le dimos en la casa y que el nuevo medicamento lo ayude a levantarse.
No quiero llorar, tengo ganas, pero no puedo llorar porque estoy al alcance de su vista y no quiero que él se ponga más triste aún.
Tengo que ser muy fuerte para poder ayudar al Ramón y a la familia. Yo soy fuerte y tengo que demostrarlo, quiero ser útil.
Ni siquiera he pensado en que llegue el día en que me tenga que regresar a Tijuana. No quiero dejar al Ramón así, no lo voy a dejar solo, bueno, no está solo, pero yo quiero estar con él.

Viernes 5 de enero de 1996
Llegue al hospita a mediodía, a relevar a la Mayte. Tenían al Ramón en ayunas, que porque a lo mejor le hacían lo de la sonda en el estómago (no me acuerdo como se llama). En la hoja que traen las enfermeras dice VIH (+) Desgaste P.B. Encefalitis viral. Lo de encefalitis tiene que ver con el cerebro, a lo merjo por eso no habla y tiene la mirada como perdida.
A la 1p.m le dí de comer por la sonda, siempre no le hicieron lo otro, ayudé a cambiarlo de pañal. Aunque llegó mi abuela a relevarme a las 4, yo me quedé hasta las 6 de la tarde. El Ramón, la verdad, sigue igual: No se mueve y se pasa la mayor parte del tiempo dormido.

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