Sábado 6 de enero de 1996
Fui al hospital a las 3 de la tarde, a relevar a mi tía Martha. Noté diferente al Ramón, ya no se le notaban lo shuesos de la cara, estaba como hinchado. Me recordó a mi mamá Mica poco antes de que murió, pero no, quité de mi mente rápido esa posibilidad y lo vi normal. Estuvo dormido. Recibió visitas, la Chayo llorando dijo que hace como un año y medio el Ramón le dijo que tenía sida, y ella no le creyó, entonces él luego le dijo que no era cierto. Entonces cuánto tiempo tenía el Ramón con este sufrimiento! El sabía que estaba enfermo y se guardó todo. Conmigo bomeaba muchas veces diciendo que no iba a llegar a viejo, yo le seguía el rollo, yo nunca me imaginé por lo que él estaba pasando. Ahora entiendo porqué necesitaba mucho dinero, el medicamento es caro, y su cambio de carácter.
El Ramón no abría por completo los ojos, y la enfermera dijo que así estaba despierto.
Ayudé a la enfermera con otro paciente enfermo de lo mismo, Víctor, de 30 años.
Ya casi era la hora en que me iba a ir a la casa, cuando el Ramón abrió los ojos, y ya no tenía la mirada como perdida, no. Lo tomé de la mano y le estuve hablando, entre otras cosas le dije que lo quiero mucho, que todos lo queremos mucho, que pusiera de su parte para aliviarse, muchas cosas le dije. Él no me quería soltar la mano, yo le dije que luego iba a volver. Le dí un beso en la frente y le dije adiós.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
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